Cómo hacer rentable un emprendimiento social

Te ofrecemos esta guía para lograr la monetización del proyecto, sin dejar de impactar a los clientes.

Todo emprendedor al comenzar su proyecto se enfrenta a diversos restos como la elaboración del plan de negocio, los movimientos financieras, el mercado y hasta la burocracia. Pero el principal es lograr la rentabilidad.

Y cuando se involucra el factor social, es clave para demostrar que es posible conciliar el negocio con las buenas intenciones. Entonces, si se tiene un proyecto de innovación que genere impacto en el campo social, se sugieren algunas vías que se puede tomar para hacerlo rentable. Así que mostramos algunos ejemplos de emprendimientos sociales de Latinoamérica.

1. Enfocarse en qué gasta la gente

Es el factor que ayuda a resolver un problema social y el que rige la esencia de toda empresa. Por ejemplo, si se trata de una plataforma online de salud, debe contar con un sistema integral que aglutine servicios para pacientes con enfermedades crónicas (consultas físicas a bajo costo, atención a distancia vía una app móvil, un coordinador de salud con atención personalizada, etc.).

Este es el caso de Salud Cercana, un modelo de negocio  en México que consiste en la venta de membresías a personas y a empresas para la atención de salud integral.

2. Solidificar el modelo

Daniel Buchbinder, fundador de Alterna, es una organización que impulsa a cooperativas o asociaciones guatemaltecas a generar impacto social donde el 60% de sus ingresos proviene del apoyo de fondos institucionales, mientras que el 40% lo obtiene de las retribuciones por éxito que tengan las empresas que reciben consultoría de la empresa.

3. Un patronato real

El director mexicano de Inclúyeme, Enrique Grapa, recomienda que al tener una fundación hay que cerciorarse que los miembros que conformen el patronato ayuden a procurar fondos para sobrevivir en el corto y mediano plazo.

Inclúyeme se dedica a preparar a personas adultas con discapacidad para la vida independiente, a través de la estimulación temprana y apoyos que logren incluirlos a la sociedad y a la vida laboral. De tal modo que se atiende a personas de todos los segmentos sociales, pero a los que tienen capacidad económica les cobra el 125% de lo que cuesta su servicio. “

4. Vender la calidad primero

Como afirman los co-fundadores de Tenoli, Thomas Ricolfi y Rodrigo Sánchez, en un principio no se puede ‘brandear’ el producto como algo social. Hay que vender la calidad y luego agregar la historia social, sino la gente solo comprará una vez.

Estos jóvenes emprendedores operan desde hace dos años este club, que ayuda a las tiendas de abarrotes en México a ganar más dinero y a competir mediante la compra de productos a proveedores contactados por Tenoli, asesoría personalizada y tecnología. Actualmente su red ha conseguido integrar a 800 tienditas, a quienes les cobra un margen de las transacciones que realizan.

5. No rendirse

Muchas veces el emprendimiento empezará a ir tan bien que se sentirá temor que se salga de las manos, pero es cuando no se debe flaquear porque viene lo mejor. Así lo aconseja Greta Ríos, la directora de Ollín; un centro de investigación y política pública que promueve la participación juvenil en los sectores público, privado y social.

De tal modo que la empresa  funciona como proveedora de servicios de consultoría sobre juventud, principalmente para las empresas con el tema de inclusión laboral en México.

Vía: expansion.mx