Cómo poner precio a tu negocio si recibes una oferta para venderla

Hay ciertos factores que tener en cuenta a la hora de poner precio a un negocio. Un cálculo en el que hay que hilar muy fino si no se quiere perder dinero.

Tanto para los que quieren vender su negocio como para los que pretenden comprarlo, poner el precio justo no es una fácil decisión.

Hay que considerar que el precio de una empresa se determina por su fondo de comercio, que refleja si el negocio es viable o no. En este grupo caben maquinarias, contratos, licencias, clientes, equipamientos, marcas y patentes, entre otros.

Pero también hay que tener en cuenta el sector en que se esté operando: si tiene perspectivas de crecimiento, el precio será mayor.

En cualquier caso, el valor real de la empresa se mide por la capacidad de generar dinero que tiene. Por eso, al momento de valorar los elementos que la componen, hay que hacerlo en función de lo que aportan a la empresa, no medirlos independientemente.

1. Elementos físicos

Aquí se encuentran los bienes tangibles de la empresa: maquinaria, material, mobiliario, local, stock de productos, materias primas, etc. Es el apartado más fácil de medir donde el valor se estima sólo por el precio. Aquí también es importante tener en cuenta la depreciación de las maquinarias, herramientas o vehículos, que lo rebajan. Si el local es alquilado, valora su importe; si es un edificio propio, hay que observar los gastos de mantenimiento.

2. Elementos humanos

¿Cómo ponerle precio al capital humano de la empresa? Aquí se debe valorar, además de los sueldos, la contribuciones por incapacidad laboral, bajas por enfermedad o el desempleo. No se trata solamente de calcular según los salarios y las cargas sociales, sino de ir más allá. Hay que ver si falta contratar más personal, qué perfil se necesita y cuánto cuesta aumentar o disminuir el equipo de trabajo.

3. Elementos legales

Hay que cuidar mucho los cálculos referidos a licencias, contratos, seguros o patentes. Por eso los expertos recomiendan cerrar bien todos los asuntos fiscales y mercantiles antes de vender para evitar que luego surjan problemas. Para solucionarlos, se debe acudir a un especialista que se encargue de cerrar esos flancos que escapan al pequeño empresario y que pueden provocar más de un dolor de cabeza.

4. Elementos tecnológicos

Ser una empresa del siglo XXI requiere estar al día en todos los avances tecnológicos que afecten al sector. Programas informáticos, equipos, telefonía, conexiones a Internet, una página web propia, caja registradora, sistema de alarma o de seguridad etc. son algunos de los elementos que se tiene que estudiar con detenimiento.

5. Aspectos empresariales

Hay que recordar que lo que se compra o se vende es un proyecto de años de experiencia; así que en definitiva, es la vida del empresario. Se trata de aspectos como la cartera de clientes, competitividad, proveedores, estrategias de márketing, riesgos,  planes de crecimiento, situación del sector, etc. Aquí es donde el ajedrez se complica.

Vía: emprendedores.es