Las inversiones de impacto social serían el futuro de los negocios en Perú

Las áreas de trabajo para las inversiones de impacto social varían desde la agricultura, educación o turismo. ¿Pero qué son? ¿Por qué invertir en ellas?

El Perú se encuentra en un momento en el cual el emprendimiento social se está desarrollando cada vez más y, poco a poco, el Estado está empezando a apoyar la incubación y crecimiento del mismo.

Pero, cuando las donaciones y el financiamiento por parte del Estado disminuyen (y muchas organizaciones dependen de ellas), las ONG o asociaciones civiles, por ejemplo, empiezan diversificar sus fuentes de ingreso y a recurrir a nuevos modelos de financiamiento. Así que las inversiones de impacto son parte de esta respuesta.

Lo cierto es que el ecosistema emprendedor en Perú aún se encuentra en desarrollo. Pero es una industria de venture capital consolidada que se apertura hacia las inversiones de impacto social. Así lo cree Mónica Vásquez, directora de la región Andina de NESsT, una ONG que se dedica a impulsar inversiones de impacto.

Vásquez señala que la lógica del inversionista es que primero necesita aprender a invertir en startups. «El siguiente paso es aprender a invertir en iniciativas con impacto social. Es parte de la evolución», asegura en una entrevista a Gestion.pe.

¿Qué es la inversión de impacto?

De lo anteriormente enunciado, nos damos cuenta que las inversiones de impacto son inversiones realizadas en empresas, organizaciones y fondos con la intención de generar impacto social, medioambiental y retorno financiero. Las inversiones de impacto pueden ser realizadas tanto en mercados desarrollados como emergentes y tener como objetivo un rango de retornos que van desde valores de mercado hasta por debajo de mercado, dependiendo de las circunstancias.

Así que en este tipo de inversiones, la responsabilidad social es una forma de garantizar la sostenibilidad del entorno en donde se desempeña una empresa. Este tipo de inversiones recogen este concepto, pero le añaden una rentabilidad limitada.

«Cuando una empresa tiene baja rentabilidad, lo primero que corta son sus acciones de responsabilidad social. La inversión de impacto permita generar ingresos a partir de esto», agrega Vásquez como la principal ventaja financiera de estas iniciativas.

En cuanto a las áreas de trabajo para las inversiones de impacto social varían desde la agricultura, educación o turismo. No obstante, no se puede pensar en rentabilidad en todos los casos. Y esto porque hay  problemas que no pueden ser solucionados con inversión de impacto, como problemas graves de salud, pues ahí no hay retorno.

Inclusión financiera

A pesar de ser novatos en la materia, nuestro país cuenta con sus propias inversiones de impacto social. Precisamente, según el último reporte sobre inversión de impacto en América Latina, de Aspen Network of Development Entrepreneurs (ANDE), el Perú lidera el top con US$ 312 millones.

Pero, se ha visto que hasta el momento son pocas las inversiones realizadas en el Perú: suman 23, según el reporte, y claramente enfocadas en un subsector. Otro dato es que con solo cinco iniciativas, las microfinanzas se llevan US$ 181 millones, mientras que con siete, la agricultura no supera los US$ 3.3 millones.

Para Vásquez, el país está mucho más atrás de lo que muestra este ranking, pues hay que hilar fino con las microfinanzas porque se pueden estar mezclando conceptos. «Hay bancos que tienen su área de microfinanzas y no es porque estén necesariamente interesados en ofrecer créditos a los más chiquitos«, añade.

Es decir, que un banco ofrezca un producto especializado para inversionistas en áreas rurales, por ejemplo, no necesariamente debe verse como una acción de responsabilidad social, sino como un simple nuevo producto. Para la experta, la responsabilidad social funciona más como un complemento, que si bien no es 100% filantropía, no es tampoco 100% negocio.

Vía: gestion.pe