Conoce como siendo millennial puedes tener 6 tarjetas de crédito y no deber dinero

Los millennials, aquellos jóvenes nacidos entre 1981 y 1995, tienen miedo al uso de las tarjetas de crédito, un dato que revela un estudio de la plataforma digital Kardtmatch que reportó que dicha generación tiene miedo de adquirir el «dinero plástico».

Esto debido a la poca credibilidad que ellos tienen hacia los bancos; y a la falta de información respecto a su uso. Pero, en un artículo en el portal quienopina.com, se da el caso de un joven que actualmente usa seis tarjetas de crédito y no está endeudada, no es millonaria, ni compradora compulsiva.

¿Por qué tantas?

Señala que al observar a sus padres desde muy niña, cuando ambos terminaron en el temido Buró de Crédito por no saber administrarse bien, le dejó una lección muy especial.

Entonces, se dió cuenta de lo importante que era tener una tarjeta de crédito, cuando tuvieron que internar en el hospital a su tía favorita, y nadie contaba con una, para entregar como garantía de pago. Se trataba de una situación en la que los segundos fueron claves para salvar una vida y que la carencia de una simple tarjeta, la marcó profundamente.

Así, en cuanto comenzó a ganar dinero, su mayor preocupación fue tener un historial crediticio sano y que le permitiera contar con un par de tarjetas de crédito, que cubrieran sus necesidades; además de estar lista para cualquier emergencia.

Sin embargo, ella se dió cuenta de algo más: las ventajas de aparecer en el Buró de Crédito con buenas referencias, fue una grata sorpresa para ella.

Esta «carta de presentación» llama la atención de las instituciones financieras que en busca de más clientes, suelen ofrecer atractivos productos; con beneficios como no pagar anualidad, adquirir con descuentos y promociones otro tipo de productos, como boletos de avión o compras en tiendas, cafeterías y restaurantes, etc.

«No se trata de tener muchas tarjetas de crédito, solo porque te las ofrecen, sino aceptar las que convienen, para darles un uso apropiado a cada una y sacarles la mayor ventaja posible», asegura la joven.

Cabe destacar, que antes de siquiera pensar en aceptar una tarjeta de crédito, ella pone especial atención en la tasa de interés, el Costo Anual Total (CAT) y sobre todo si cobra anualidad o no. Por eso que la mayoría de las tarjetas que ella utiliza, las maneja, con la condición de no pagar anualidad, ya que representaría un gasto muy elevado y que evidentemente no convendría.

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¿Cómo lo hace?

Para empezar sigue al pie de la letra las principales reglas para usar correctamente una tarjeta de crédito:

  • Tener presente la fecha de corte.
  • Cumplir con la fecha de pago o de preferencia pagar antes.
  • No gastar más de lo que ganas.
  • Pagar más del mínimo.
  • Saber que las tarjetas de crédito no son dinero extra.

Sin embargo, desde que comenzó a utilizar su primera tarjeta, se dió cuenta que necesitaba hacer algo más:

1. Registrar cada movimiento: lleva un control constante de cada compra que realiza y la fecha exacta en que lo hace. Si utiliza la tarjeta un día después de la fecha de corte, sabe que ese gasto lo podría cubrir un mes después. Y ahora lo hace con cada uno de sus tarjetas.

2. Domiciliar: no todas las tarjetas de crédito las usa para salir de compras cada mes. Así que para mantenerlas en uso y sin gastar de más, ha domiciliado algunos pagos corrientes como puede ser la luz, Netflix, telefonía móvil, internet y cualquier gasto mensual o quincenal fijo.

3. Aprovechar la banca electrónica: entre las ventajas de usar este tipo de servicios de internet, para ella el más práctico ha sido el poder pagar todas las tarjetas con un solo click. Además, puede vigilar los movimientos de cada una y así evitar que haya algún cargo no reconocido, y tener un registro todavía más minucioso de sus gastos y deudas.

4. Usar el teléfono: llamar al servicio de atención a clientes de cada banco le ha sido muy útil, para saber cuánto debe y cuándo debe pagar, sobre todo en caso que no le llegue el estado de cuenta, no pueda verse en internet la información, o se tenga alguna duda.

5. Crear las propias herramientas: en Excel elaboró su propio cuadro de seguimiento, en el que anota sus gastos, las fechas de cada uno y con qué tarjeta de crédito los hizo. Así al final de cada quincena hace un corte y revisa cada uno de los movimientos, para finalmente saber cuánto tendrá que pagar.

6. Dar a cada tarjeta un propósito. con base en su límite de crédito, cada tarjeta que usa tiene un propósito muy específico, algunas para comprar cosas a meses sin intereses. Otras, las usa para domiciliar pagos, comprar productos específicos como salir de compras o comprar boletos de avión.