Cómo invertir sabiamente como los chinos

Si el capitalismo era visto como una mala palabra, hace 30 años, todo eso cambió con la implementación de una serie de reformas económicas que despertaron un interés por el mundo de los negocios en gran parte de la población.

Por eso que hoy muchos chinos dedican sus horas libres a leer y aprender sobre cómo salir adelante económicamente recurriendo a seminarios, libros de ayuda y novelas en busca de inspiración y conocimiento sobre las reglas de este nuevo juego.

Jugando a invertir

Un ejemplo lo tenemos con Hengtaidatong Gold, una empresa que intenta persuadir a la gente a invertir en oro. Cada varias semanas, la compañía organiza reuniones para los habitantes más adinerados de Pekín en las que les enseña cómo hacer dinero invirtiendo en este precioso metal.

Así que en esas reuniones los organizadores invitan a los potenciales inversionistas a una sala amueblada con cómodos sillones ofreciéndoles café italiano o té chino. De este modo, la compañía espera convencerlos de las ventajas de sus productos.

¿La clave? Se utiliza un juego como método para enseñar, con lingotes de juguete y dinero falso para plantear situaciones de la vida real en donde cada participante recibe una cantidad determinada de oro y billetes. Luego de escuchar la información que podría afectar el precio del metal, cada uno debe tomar una decisión sobre cómo y cuánto invertir.

El arte de vender vestido, y parado

Sin embargo, los seminarios no son la única manera de aprender a ganar dinero. Existen en la actualidad en China miles de libros que ofrecen ayuda en este aspecto. El empresario Luo Peng, un vendedor de servicios de computación de 29 años, es uno de los que cree en el valor didáctico de estos textos, quien ha leído decenas de estos libros cuando estaba aprendiendo el arte de los negocios.

Una de sus técnicas de venta es mantenerse de pie cuando habla con sus clientes por teléfono. Es un hábito que adquirió después de leer sobre un comerciante japonés muy exitoso. «Una noche estaba en pijama y me acosté en la cama. En ese momento, recibí el llamado de un cliente. Antes de atender el teléfono, me vestí  de traje y corbata y me puse pie, porque sólo así se sentía un verdadero comerciante», asegura porque así se siente más profesional.

La ficción también ayuda

Las novelas también son una fuente de inspiración para aquellos que sueñan con dejar la pobreza y encontrar riquezas en la nueva China capitalista. Son muchas las historias de campesinos pobres que llegaron a ocupar puestos jerárquicos en empresas prestigiosas.

Hay quienes leen estos libros no sólo para entretenerse sino también en busca de la información práctica que puedan contener. Así que en las publicaciones para adultos y adolescentes hay un sentido de qué se puede aprender al final de la obra que no se sabía al principio, e idealmente, cómo puede ayudar a conseguir un mejor empleo.

Así que tener un mejor trabajo, hacer dinero y comenzar un negocio propio son conceptos relativamente nuevos en China, pero todos ocupan un lugar cada vez más importante en la mentalidad de su gente emprendedora.

Vía: finanzaspersonales.co