De lavaplatos a millonario: la historia del inmigrante Shahid Kahn

Su determinación, objetivos de vida y esfuerzo, lo llevaron a ser exitoso a pesar de haber trabajado como lavaplatos ganando 1.20 dólares por hora.

Este es uno de los casos de superación y éxito empresarial más sorprendente y admirable de la industria norteamericana, un caso que sólo podría compararse con lo conseguido por Howard Schultz (Starbucks) o el mismo Jeff Bezos (Amazon).

Su nombre es Shahid Kahn, un hombre pakistaní que llegó en 1967 a Estados Unidos a los 15 años, con un sueño, poco dinero, sin un lugar en dónde dormir, pero con muchas ganas de ser exitoso, y que hoy es uno de los multimillonarios más admirables del mundo.

El sueño americano

En efecto; Kahn es dueño de Flex-N-Gate y equipos deportivos como Jacksonville Jaguars de la NFL y Fulham, del fútbol inglés. Y es que es verdad, pocas historias podrían ejemplificar de mejor manera el llamado «sueño americano».

Se cuenta que al llegar a Estados Unidos, el joven Shahid trabajó de lavaplatos y dormía en un pequeño cuarto que rentaba, posteriormente y mientras asistía a la universidad empezó a trabajar en una pequeña fábrica de refacciones llamada Flex-N-Gate, la cual, años más tarde terminaría comprando y convertiría en la fabrica de autopartes más lucrativa de Estados Unidos.

Definitivamente no fue fácil, salir adelante y convertirse en el orgullo de una familia y de todo un país, tuvo que sacrificar horas y horas de descanso, estudiando de día, trabajando de noche e invirtiendo todos sus ahorros en la idea de innovar y cambiar el rumbo de la industria de auto-partes.

Su ambición emprendedora y capacidad por encontrar los puntos de mejora en los procesos de producción fueron una de las claves de su apabullante éxito, el cual conjuntaba con una lista que siempre llevaba con él, la cual contenía enlistada a sus 19 principales competidores, los cuales uno a uno fueron quebrando debido a su éxito hasta que llegó el punto en el que no necesitó llevarla más.

Actualmente, Flex-N-Gate genera más de 6 mil millones de dólares anuales en ventas, contando con más de 60 plantas repartidas entre Estados Unidos, Brasil, México, China y España, empleando a más de 13 mil empleados.

 

De lavaplatos a millonario

Sus primeros días en Norteamérica no fue nada fácil: por el día estudiaba, y por las tardes trabajaba de lavaplatos ganando 1.20 dólares por hora y dormía en una habitación rentada en la Universidad YMCA, la cual le costaba 2 dólares por noche. Luego, se matriculó en la Escuela Ingeniería Mecánica e Industrial de la University of Illinois at Utbana-Champaign, en donde se tituló como Ingeniero Industrial en 1971.

Y poco antes de terminar su universidad, comenzó a trabajar en Flex-N-Gate, una pequeña fabricante de repuestos automotrices instaurada en 1956, en la cual llegó hasta el puesto de Director de Ingeniería luego de titularse. Luego de siete años trabajando para la empresa y desesperado por no poder eficiente los procesos de producción, en 1978 decide invertir todos sus ahorros y conseguir un crédito de 50 mil dólares para pequeñas empresas para abrir su propia empresa, Bumper Works, la cual se especializó en fabricar parachoques personalizados para automóviles y camionetas.

Hasta que en 1980 Shahid Khan decide comprar la compañía a su antiguo empleador, fusionándola con Bumper Works y convirtiéndose en el principal proveedor de auto-partes de las tres automotrices más importantes de Estados Unidos, a tal punto que en 1984 comenzó suministrar parachoques para Toyota y para 1989 fue el único proveedor para toda la línea japonesa en el país de Donald Trump.

Shahid Khan está casado con Ann Carslon Khan, a quien conoció en su época de universitario, y con quien tuvo dos hijos: Tony y Shanna. Se calcula que su fortuna ronda los 9  mil millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los hombres más ricos de Estados Unidos y el más acaudalado de origen pakistaní.

Vía: quiminet