De vendedor de golosinas a exitoso empresario industrial

En sus inicios fue un local de 100 metros con esteras y donde su silla era una lata de pintura. Hoy, Anypsa es una de las marcas de pintura más importantes del Perú.

Nemecio Torvisco inició su camino emprendedor vendiendo golosinas a los 9 años de edad en la puerta de un cine de Lima para convertirse hoy en día en uno de las más importantes empresas de pintura del país: Anypsa.

Todo comenzó en un pequeño cuarto hecho de esteras y palos, de 100 m2, fundada en 1991 por tres hermanos: Nemecio, Prudencio y Alejandro, sin duda, un local que no dejaba espacio para ilusionarse, menos para prever que 10 años después se convertiría en un importante ejemplo de emprendimiento como la de muchas historias de provincianos exitosos.

Pero, ¿cómo se animaron estos tres jóvenes provincianos a fabricar resinas y pinturas?

De Abancay a Lima

A los 4 años de edad, Nemecio y sus hermanos quedaron huérfanos de padre por lo que tuvo que aprender a trabajar en la chacra del pueblo de San Juan de Chacña de Abancay, para ayudar a su madre. Pero, al cumplir 9 años, a mediados de los años 80, la familia Torvisco emigró a Lima por lo que el pequeño Nemecio se dedicó a vender golosinas en las afueras del cine Riva Aguero en el Agustino para costear sus estudios.

Luego de un buen tiempo, su hermano Alejandro lo ‘jaló’ a la empresa donde trabajaba para repartir latas de pintura en bicicleta. Y al ver que había una oportunidad de negocios, los hermanos Torvisco reunieron sus ahorros, alquilaron un local y empezaron a preparar pinturas en una olla. Fue así como nació Anypsa.

Nemecio, ahora recuerda con nostalgia este primer local en el distrito de Carabayllo, de 100 metros cuadrados, hecho de esteras y palos y donde sus sillas eran latas de pintura. «El local no tenía techo, y con la garúa, tuvimos que cortar un par de bolsas de plástico, coserlas y turnarnos para sostenerlo por los extremos durante varias horas para usarlas como techo, de tal manera que no les arruine la producción«, recuerda.

Claves del éxito

Pero aún así salieron adelante. Al cabo de un año, su fábrica de pinturas ya producían al 100% de su capacidad, razón por la cual se mudaron a un local cuatro veces más grande, cuya compra fue financiada por un banco en el distrito de Los Olivos. Para cuando la empresa fue rebautizada, los Torvisco ya habían pasado de hacer sus repartos y cobranzas en bicicleta a tener una pequeña camioneta repartidora. Era el año 1991.

Lo cierto es que desde aquel año, Anypsa no ha parado de crecer hasta convertirse una de las principales empresas de pintura de su rubro, con una planta de 60,000 metros cuadrados en Carabayllo donde trabajan 600 empleados, con 38 camiones de reparto y con interesantes proyectos en el sector inmobiliario y de bebidas.

Historias como la familia Torvisco, llevan a preguntarnos de dónde nace ese espíritu emprendedor para hacer empresa. Nemecio lo responde: «Por necesidad, tuvimos una niñez muy sufrida y eso hizo que tengamos fuerzas. Hay que ser perseverantes, responsables, disciplinados y tener ambición sana», asegura este emprendedor de 45 años y que factura S/325 millones al año.

Y entre las claves del éxito de su empresa, hay que destacar tres puntos:

1. Inversión: los hermanos Torvisco comenzaron con un capital de 3,000 dólares. Ahora, 27 años después, Anypsa posee un patrimonio de S/55 millones.

2. Eficiencia: en sus comienzos, la empresa producía 100 tarros de 250 mililitros por jornada, ahora produce 10,000 tarros de la misma presentación en el mismo período.

3. Gastar solo en lo necesario: para comenzar a producir, los Torvisco compraron un motor y una olla de cocción por 800 dólares.

Vía: plusempresarial.com