Cómo este emprendedor se convirtió en millonario vendiendo piedras como mascotas

Su idea nació durante una conversación con amigos en la que todos exponían los problemas de tener mascota. 

Su nombre ha pasado a la historia por ser el hombre que consiguió vender piedras como si fueran mascotas. Una idea creativa que lo convirtió en millonario.

Se trata de Gary Dahl, quien murió hace 3 años a los 78 años de edad, luego de haber conseguido algo tan inimaginable como hacerse rico vendiendo rocas que encontraba mientras paseaba junto a las márgenes de ríos empaquetadas en una caja de cartón relleno de paja.

Nace la idea

A Dahl se le ocurrió la idea mientras charlaba con sus amigos en un bar sobre el tema de las mascotas donde los tertulianos que lo tenían exponían sus inconvenientes que conllevaba: sacarlos a pasear, pagar cuidados veterinarios, no poder ir de vacaciones sin pensar con quién dejar al animal, etc.

Todos estos motivos animaron a pensar a sus 389 años que una piedra sería la mejor mascota, puesto que todos los problemas quedaban solucionados.

Así que quien compraba un ‘Pet Rock’, por 3,95 dólares, sabía que en el interior de la caja encontraría una simple piedra, depositada sobre un lecho de paja, junto a un folleto de instrucciones en el que a través de 32 páginas explicaba detalladamente «cómo debería cuidarse» a la mascota.

Rocas que valen oro

Precisamente a Dahl se le ocurrió empaquetar en cajas de cartón, las cuales había diseñado e impreso un rótulo que ponía ‘PET ROCK’, piedras que había adquirido en un almacén de construcción y que eran grises y redondas (guijarros) de un peso algo menos a medio kilo.

Lo cierto es que el embalaje recordaba a las usadas en las tiendas de mascotas para depositar pequeños animales, como tortugas, hamsters, etc. Así que Gary lanzó una campaña publicitaria y para finales de 1975, el ‘Pet Rock’ se había convertido en uno de los regalos estrella de las navidades.

Era tal la demanda que tuvo que ir invirtiendo las ganancias en contratar personal y comprar nuevas piedras y embalajes. Su idea fue todo un éxito que en poco de más de seis meses las ventas de las «mascotas» superaron los dos millones de unidades.

Así que de la noche a la mañana este creativo desempleado se había convertido en millonario, a tal punto que invirtió en una empresa de marketing y publicidad llamada ‘Gary Dahl Creative Services’ desde la que creaba slogans para un gran número de clientes y marcas comerciales.

Pero no todo fue de color de rosa para Gary, pues tuvo múltiples demandas que le interpusieron insatisfechos compradores que aseguraban que la mascota (piedra) que habían comprado no hacía nada ni obedecía a sus órdenes.

Evidentemente esas personas no habían entendido el tono irónico de las instrucciones que acompañaban al producto. Lo cierto es que  Dahl ganó las demandas, debido a que los tribunales no vieron engaño alguno en lo ofrecido por este curioso emprendedor.

Vía: es-us.finanzas.yahoo.com