Cómo este joven se hizo millonario en dos años sin tener estudios secundarios

Colin Wayne abandonó la preparatoria, no tiene educación universitaria, ni capacitación empresarial. Sin embargo, fundó una empresa de fabricación de decoraciones de acero para el hogar en el 2016 y hoy integra la lista de jóvenes millonarios de Estados Unidos.

En efecto, se trata de la compañía Redline Steel, ubicado en Huntsville, Alabama, Estados Unidos, y que está en vías de recaudar más de 30 millones de dólares en ganancias este 2018, en tan sólo dos años de fundación.

Así como otras historias de emprendedores que comenzaron desde cero, Wayne abandonó la preparatoria (High School) en el 2006, a los 16 años de edad, para enrolarse a la Guardia Nacional de Alabama donde estuvo hasta el 2008 siendo enviado a El Cairo (Egipto) como parte de la infantería de EEUU para luego dirigirse a Irak donde estuvo por 3 años. Y luego de sufrir un accidente militar regresó a Alabama a la edad de 23 años dedicándose al estudio del fisiculturismo.

Hasta que en el 2016, Colin decidió dedicarse a la industria del metal. Confiesa que cuando comenzó no sabía nada sobre las complejidades de la industria. «No sabía cómo imprimir con láser en acero, qué pintura usar o las proporciones financieras de un negocio de decoración del hogar«, recuerda el joven emprendedor, hoy de 30 años.

¿Cuál fue su secreto? Simplemente empezó a trabajar. A pesar de estar consciente que no era emprendedor, que no tenía un plan perfecto, ni fondos ni conocía la industria, pero Wayne creía en lo que estaba haciendo.

En todo caso, estaba listo para aprender y lo más importante, trabajar muy duro. Precisamente, Colin ofrece aquellas claves para lograr el éxito en cualquier tipo de emprendimiento:

1. No se necesita ser un emprendedor, pero se debe creer en lo que se está haciendo

Nunca fue su sueño comenzar un negocio de decoración de acero para el hogar, pero vió una oportunidad al darse cuenta que la decoración de acero para el hogar era un nicho con poca competencia. Era un mercado sin explotar por lo que Colin se lanzó al mundo del emprendimiento sabiendo lo que hacía.

2. No se necesita financiación, pero hay que comenzar a trabajar ya

Financiar un negocio no debe ser un obstáculo incluso en industrias con grandes obstáculos de entrada, como la fabricación de acero. Colin, antes de invertir en costosas maquinarias, quería confirmar que las grandes empresas estarían interesadas en la decoración de acero del hogar. Es decir; se necesita corroborar la «intención de compra» del público objetivo.

Así que envió muestras de sus trabajos a compañías grandes como Grunt Style, la mayor empresa de recuerdos militares de Estados Unidos. «Como veterano de combate, sabía a quién quería llegar y qué productos les gustarían a esos clientes«, asegura.

3. No se necesita tener un plan perfecto, pero hay que estar listo para aprender mucho

Inicialmente Colin planeó trabajar con un socio, pero supo adaptarse sin ayuda rápidamente porque tuvo una visión firme para crear una empresa de mil millones de dólares y que en sus inicios solamente invirtió 40,000 dólares en equipo de fabricación cuando ni siquiera sabía cómo encender una de las máquinas.

4. No se necesita conocer completamente la industria, pero sí saber algo de marketing

El marketing digital es crucial para cualquier negocio minorista en internet. Colin no sabía mucho al respecto, pero «devoró» muchos videos de vendedores como Miles Beckler. De esto aprendió que los anuncios digitales son poderosos si se sabe cómo probarlos y optimizarlos. Por eso que supo que la mayor parte del tráfico de su sitio web proviene de Google y de la publicidad en las redes sociales.

«En mi experiencia, uno de cada cuatro clientes hace una compra adicional. Es un concepto de ventas simple que muchas empresas en línea no utilizan, a pesar de que hemos descubierto que puede duplicar sus ingresos«, asegura Wayne.

5. No se necesita nada más, pero se necesita trabajar duro

Este exitoso joven emprendedor confiesa que trabajó como loco cuando se inició en el negocio y todavía lo hace. Pero no le importa trabajar siete días a la semana, porque lo disfruta. «No me convertí en el jefe para trabajar menos. Debes estar cómodo haciendo muchas cosas a medida que ejecutas las cosas día a día. Descubre cómo aprender mejor y ensuciarse las manos», señala finalmente.

Vía: Entrepreneur.com