La simplicidad de Panini, Perú y un negocio mundial

Efervescencia. Esa fue la reacción generalizada de los fanáticos del balompié peruano ante el coleccionismo del álbum del Mundial de Fútbol Rusia 2018, de la histórica casa editorial Panini. Desde su salida el 22 de marzo, la demanda del ejemplar generó reacciones “sin precedentes”, tras la clasificación de la blanquirroja a la mayor cita del fútbol, luego de 36 años.

La empresa Panini tuvo que apelar al envío reiterado de comunicados para explicar que el abastecimiento de los álbumes y cromos “será continuo”, luego de que agotara su existencia de manera abrupta en los primeros días que estuvo disponible.

«Comunicamos a todos nuestros seguidores que contamos con un programa de abastecimiento permanente, cubriendo la oferta de álbumes y estampas autoadhesivas a nivel nacional, por lo que invitamos al público a tener prudencia», expresó Panini.

Negocio italiano

Al tope de su producción, la marca Panini imprime entre ocho y diez millones de sobre por día, cada uno de cinco cromos e incluso aumenta su volumen a un par de semanas de que inicie la cita mundial. La marca atraviesa por un escenario muy extraño en su historia, ya que el tetracampeón italiano no alcanzó la clasificación. 

La agencia AFP precisa en un comunicado que la marca Panini fue creada a principios de los años 1960 por los cuatro hermanos Panini, empresa que dispone de un contrato de exclusividad con la FIFA y cuyo primer álbum mundialista se remonta a 1970.

Desde entonces, el principio se mantiene: se abre el sobre, se pegan los cromos y los repetidos son susceptibles de ser cambiados con otros coleccionistas.

Simple y lúdico

“Panini nunca ha estado en crisis porque es un juego simple, que gusta a los padres y a sus hijos. Tiene un aspecto educativo, con los intercambios, un poco de geografía, de cifras, y siempre con un efecto sorpresa», explica a la AFP Simona Spiaggia, responsable de producción en la fábrica de Módena.

Desde el mes de enero, las máquinas, que no han cambiado mucho desde los años 1960, imprimen, cortan, mezclan y meten en los sobres. De una manera más rápida que en el pasado, en una fábrica que ha pasado de los 130 habituales a 240 para trabajar en la campaña del Mundial.

«Tenemos picos de producción cada dos años, con la Eurocopa y el Mundial. Pero el del Mundial es un poco más alto», explica Simona Spiaggia.

 La aparición de colecciones en internet por ahora no amenaza a los álbumes en papel y con adhesivos, según Simona Spiaggia.

«Avanzamos on-line. Pero es un poco como los libros. Algunos se pasan al e-book, pero otros siguen prefiriendo el papel. Ocurre algo así con nuestros coleccionistas», estima.

Como siempre, hay cromos que parece más difícil encontrar, aunque desde la marca se señala que todos parten con la misma cantidad.

«Si parecen más raros es porque son más buscados. Hay un poco menos en circulación de ellos porque no son intercambiados, pero no hay menos al principio», asegura esta responsable de producción. El resto lo completa el azar.

Fuente: AFP/ gestion.pe