Cómo convertir tu miedo en Combustible Emprendedor

El miedo es un sentimiento que forma parte de la vida de todo emprendedor y que aparece especialmente cuando se quiere ver a manera de cómo iniciar un negocio propio.

Sin embargo, saber cómo enfrentarse a los miedos es algo que se va aprendiendo en el camino. No hay que preocuparse si en algún punto se fracasa; lo importante es saber cómo superarlo y salir adelante.

Por eso que ofrecemos estas estrategias para ayudar a desbloquear las cadenas que impiden vivir la vida que se deseas venciendo el temor al fracaso:

1. Aceptar los miedos

La duda de uno mismo impide que algunas personas tomen el primer paso para lograr el sueño emprendedor, mientras que otras tropiezan en el camino. Meryl Streep, Barbara Streisand y Elvis Presley fueron los famosos que lucharon con el miedo escénico, pero aprendieron a controlar su ansiedad y usarla como combustible para alcanzar el éxito. Por eso que el primer paso es reconocer que los miedos son obstáculos para crecer.

2. Identificar los miedos

Es importante identificar lo que frena al emprendedor. ¿Falta de dinero? ¿miedo al fracaso? Así que al comprender la causa raíz de los miedos ayudará a determinar si son reales y manejables. Luego de evaluar y confrontar las causas, se vuelven más manejables y se puede comenzar a tomar decisiones sobre cómo trabajar con ellas.

3. Visualizar los obstáculos

Para hacer frente a los temores hay que pensar positivamente. Así que la visualización creativa puede ayudar a hacer esto. Igualmente, se debe elaborar un plan para ayudar a triunfar y visualizarse siguiendo y completando ese plan. Es posible aquí que se necesite aprender una nueva habilidad. Si se está abriendo un negocio, puede que no se conozca el mercado potencial.

4. Tomar pasos de bebé

Finalmente, se necesita tiempo para construir confianza y trabajar a través de los miedos. No hay que apresurarse: hay que tomar pasos de bebé; luego de cada paso, observar lo que se ha logrado. Si no es lo que se esperaba, no hay que verlo como un fracaso, sino pensar en esto como una experiencia de aprendizaje. Luego, preguntarse qué cosas positivas salieron de todo eso.

Vía: ectvplaymag.com