Cómo los pensamientos filosóficos griegos lograron que el CEO de Netflix tuviera éxito

Por increíble que parezca, los pensamientos de Aristóteles fueron la base para que esta plataforma de películas logre el enorme éxito global.

Desde su creación en 1997 como un servicio de DVD, Netflix se ha convertido en la décima empresa de internet más grande en existencia, con casi 12 mil millones de dólares en ingresos el año pasado.

Pero eso nunca hubiera pasado si el Cofundador y CEO de Netflix, Reed Hastings, mantuviera a la empresa donde estaba cuando era un simple servicio de alquiler de DVD y donde el gigante era Blockbuster.

Pero, ¿qué hizo Netflix de manera diferente para tener un meteórico ascenso hacia el éxito en lugar de dejarse colapsar ante la competencia?

El poder de los primeros principios

Reed Hastings revela que la respuesta al éxito de su imperio de ahora miles de millones de dólares se basa en un principio muy simple: el pensamiento de los primeros principios. ¿Pero, qué es esto?

En pocas palabras, se trata de la práctica de desglosar los principios fundamentales (o “primeros”) y comprenderlos desde cero, lo que permite mejorar ese sistema y hacerlo uno mismo o mejor.

Este término por primera vez fue mencionado por el famoso filósofo griego Aristóteles hace más de 2.000 años, quien aseguraba que se aprende mejor al comprender los principios o piezas fundamentales de algo. Pero, ¿qué tiene esto que ver con el increíble éxito de Netflix?

Precisamente, hace poco en una entrevista, Hastings explicó que los primeros principios permitieron que su empresa se adaptara a la economía cambiante y se convirtiera en lo que es actualmente. Y esto porque en sus inicios no existió innovación por lo que el crecimiento se vió obstaculizados por la incapacidad de pensar creativamente sobre sus procesos.

Filosofía del éxito

Pero, con la filosofía griega, Netflix tomó una dirección completamente diferente: con Internet llegando a los hogares en todo el país, Hastings entendió que la empresa de alquiler de DVD tendría que adaptarse si esperaba sobrevivir contratando a todos los pensadores de los primeros principios para guiar la dirección de la empresa.

Fue en ese entonces que se valoraron la mentalidad abierta, la creatividad y la innovación, y donde la reinvención fue el centro de atención. Hastings recuerda que le dijo a su equipo que “hagan lo que crean que es mejor para la compañía” y lo dejó así. Si ese razonamiento no parecía encajar con un empleado en particular, entonces probablemente no encajaba bien con la empresa.

Así que con eso en mente, Hastings invirtió en el pensamiento de los primeros principios para poder estar pendiente de los cambios que podrían afectar el negocio y la próxima gran innovación.

Vía: ectvplaymag.com