Fábula para emprendedores: El Lobo y el Perro

Una de las Fábulas de Esopo que nos enseña que vale más el duro trabajo en libertad, que el placer en esclavitud.

La fábula de “El Lobo y el Perro”nos pone en claro nuestra propia dignidad en lugar de venderse al mejor postor.

En medio de una montaña fría y cayendo nevada, un lobo muy flaco y hambriento caminaba en búsqueda de un techo y alimento. Casi en la ladera se encuentra con un perro gordo, limpio y bien cuidado. El lobo sorprendido le pregunta:

– ¿En qué lugar estás cazando, para estar tan bien comido y tan limpio y bien perfumado?

– Yo cuido la casa de mi patrón y él me da los huesos de su propia mesa y un refugio donde dormir. De modo que, sin cazar, siempre tengo techo seguro y que comer.

El lobo pensó que cuidar la casa del patrón a cambio de tanta satisfacción era demasiado tentador, y le dijo:

– ¡Que lindo ser perro y cuanto más fácil sería vivir bajo el techo de tu patrón y saciarme tranquilo con la comida que le sobra…

Mientras caminaban, vio el cogote lastimado del perro.

– Dime, amigo : ¿Qué es esa marca en tu cogote?

– No es nada – dijo el perro, con un poco de vergüenza en su intimidad – es apenas la marca de la cadena.

– ¿Cómo? -se asombra el lobo – ¿Tu patrón te tiene atado? – Entonces el precio de la comida es la cadena…?

– Lo que pasa es que soy demasiado inquieto -repuso el perro- me atan durante el día para que duerma y vigile cuando llega la noche.

– Pues entonces -contestó el lobo- disfruta vos de esa comida, porque yo no quisiera ser ni rico, ni poderoso a condición de no ser libre.

El lobo volvió feliz corriendo a la montaña, con frío y con hambre, pero con la satisfacción de poder elegir su propio destino y con la convicción de ser capaz de pasar el invierno y después disfrutar de la primavera y el caliente verano de la montaña.

Moraleja

Para graficar esta historia, hay que decir que todos los hombres son lobos o perros, pero no significa que uno sea mejor que el otro, ni tampoco que tal condición sea para siempre: hay perros que se han transformado en lobos y lobos que se han vuelto perros.

Por ejemplo, una gran mayoría de lobos les ha tocado trabajar en grandes empresas, hasta que se animan al cambio. Así que el lobo, y mucho más los seres humanos, deben preferir una libertad digna, aunque con privaciones, que un collar de oro puro, que quita lo más propio de nuestro ser: la libertad.

Y es que nadie desea ser prisionero, aunque a cambio se reciba abundante comida. Sin duda, una fábula para reflexionar sobre el verdadero valor del amor sincero a la propia dignidad, a la libertad y a no venderse al mejor postor.

Vía: taringa.net