Fábula para emprendedores: el lobo y el perro

Esta fábula nos dice que muchas veces el pobre es más feliz que el rico esclavo; ya que la libertad es tan preciosa como la vida misma, y esta no se cambia ni por todo el oro del mundo.

Este cuento representa a dos animales que pueden representar al emprendedor y al empleado, y que podría ser parte de una discusión sobre la seguridad del trabajo y la necesidad de libertad.

Y es que es usual ver a cómo el empleado complace al jefe renunciando a su libertad a cambio de recibir un sueldo fijo cada mes, pero el emprendedor preferirá arriesgarse a no tener ingresos durante una buena temporada a cambio de poder decidir sus acciones y no tener que complacer a una jerarquía. Esta es la historia.

Un flaco y hambriento lobo se encontró en el camino a cierto perro gordo y bien cuidado.

-Explícame —le dijo—, ¿a qué se debe que siendo yo más fuerte que tú, no encuentre qué comer?

-Se debe —contestó el perro—, a los cuidados de mi amo: me da pan y los huesos que le sobran; además, no tengo otra obligación que vigilar su casa. Si gustas puedes gozar de lo mío cumpliendo las mismas obligaciones.

-De acuerdo —repuso el lobo—. Es mejor vivir así que vagar por el campo en busca de sustento. Pero oye —añadió el lobo—, ¿qué tienes en el cuello?

-Es el collar de la cadena con que me atan a la perrera durante el día. En cambio, de noche, libre de ataduras, corro por donde quiero.

-Pues si no eres libre —replicó el lobo—, goza de tus bienes que yo no los quiero, si para disfrutarlos tengo que sacrificar mi libertad.

Moraleja

A simple vista, esta fábula nos hace reflexionar sobre la importancia de tener libertad con dificultades a someterse a la más cómoda y regalada esclavitud. Así que en toda empresa, existen lobos o perros, pero esto no significa que uno sea mejor que el otro.

Los “perros” son quienes trabajan (y a veces viven) en una empresa en la que aplican todo su tiempo y su intelecto y que muchas veces terminan frustrados. En cambio, los “lobos” son apasionados y trabajan duro porque son dueños de lo que hacen y les resulta placentero, y también se sienten plenos y realizados.

Vía: vivoemprendiendo.com