Los 5 «pecados capitales» que cometen las grandes empresas

A pesar de contar con ejecutivos y asesores con sueldos millonarios, las grandes empresas pueden tomar decisiones que, en el mejor de los casos, son desconcertantes.

Hay casos en que grandes organizaciones, lideradas por directores ejecutivos bien pagados y con suficiente dinero para contratar a los mejores empleados y asesores, se meten en problemas financieros.

Un ejemplo es Carillion; una constructora multinacional británica, cuyo desplome el 2017 dejó a miles de personas sin trabajo, luego de firmar contratos con márgenes de rentabilidad tan estrechos, que las demoras que tuvo resultaron en inmensas pérdidas.

Lo cierto es que existen una serie de clásicas trampas en las que las grandes empresas caen, al que pueden llamarse los «pecados capitales» del mundo corporativo.

1. Soberbia

En agosto de 2008, Gary Hoffman fue contratado como director ejecutivo al Northern Rock, un banco de crédito con sede en Newcastle, en el norte de Inglaterra, y que acababa de ser rescatada por el gobierno después de estar al borde del colapso. Pero lo que llamó la atención de Hoffman  fueron las oficinas «palaciegas» del lugar lo que originó que sus directivos perdieran el contacto con el mundo real.

Northern Rock había experimentado una rápida expansión ofreciendo atractivos contratos hipotecarios y financiando esos contratos con préstamos a corto plazo dejándose llevar por sus propias ambiciones personales y corporativas y que en su opinión cuanto más alto se suba en la organización, es cada vez más importante tener los pies en el suelo.

2. Miedo

Bill Grimsey en 1996 fue designado director ejecutivo de la cadena de almacenes de bricolaje británica Wickes, que estaba en peligro de venirse abajo debido a un fraude de contabilidad. Él pudo conseguir financiamiento nuevo para la empresa y cambió su cultura corporativa.

Una de las técnicas que encontró positivas fue la de pasar una semana de cada año trabajando en una sucursal diferente y enterarse de los problemas que el personal estaba teniendo y donde, precisamente,  se cruzó con directores ejecutivos que gobernaban infundiendo miedo, dejando a sus gerentes atemorizados de perder sus empleos y sólo «haciendo lo que se les ha ordenado». Como gerente, hay que asegurarse de no callar agresivamente a los empleados, recomienda Hoffman.

3. Autosuficiencia

Otra recomendación de Hoffman es asegurarse que cuando se está creciendo muy rápido no se tomen muchos riesgos. Es el caso de Air Berlín que falló en 2017 después de registrar fuertes pérdidas. Precisamente, fue el caso de una de las aerolíneas de bajo costo, donde los clientes están encantados con los precios económicos, pero tal vez donde algunas de las empresas aéreas no están cobrando lo suficiente para sobrevivir.

4. Codicia

Según Grimsey, las juntas directivas pasan demasiado tiempo pendientes de los sueldos y bonos de sus altos ejecutivos, lo que se da mayormente en las compañías públicas; donde sus directivos se han vuelto codiciosas. por lo que recomienda abandonar la codicia en los puestos altos y empezar a compartir. Un ejemplo es la Sociedad John Lewis, de propiedad de sus 84,000 empleados, que son conocidos como «socios», y donde cada año, los trabajadores de planta reciben su parte de las utilidades.

5. Superficialidad

En algunas empresas se concentran mucho en crear una fachada para hacer que todo marcha bien, lo que puede incluir el gasto de montos excesivos de dinero en iniciativas de marca. Todas esas cosas pueden involucrar gastar demasiado en asesores que, en algunos casos, «externalizan la responsabilidad».

Enron, la gigante empresa energética de Estados Unidos, es un buen ejemplo de una empresa que armó una impresionante fachada, pero que escondía sus miles de millones de dólares en deudas por lo que colapsó en 2001, siendo en ese entonces, la caída más estrepitosa en la historia corporativa en dicho país.

Vía: bbc.com