Si te falta esperanza, lee esta historia inspiradora

Al observar la vida de cierta forma, sin duda que nos daremos cuenta que hay muchas pérdidas que se experimenta cada día.

A veces se pierde la tranquilidad cuando se pelea o se guardan rencores; a veces se pierde el amor, por el odio que se deja entrar; y a veces se pierde nuestra preciosa fe.

Sin embargo, hay una cosa que aún permanece inalterable a pesar de todas las pérdidas. Lee ésta historia para descubrirlo.

Había una vez, dentro de una habitación oscura, cuatro velas que se consumían lentamente, pero que brillaban tan suavemente que se podía oírlas hablar. La primera vela dijo:

– «Estoy en paz, pero en estos días, nadie quiere mantenerme encendida».

Entonces, la llama de Paz lentamente disminuyó y se extinguió por completo.

La segunda vela dijo:

– «Soy la fe, pero en estos días, la gente cree que ya no me necesita».

Entonces, la llama de la fe lentamente disminuyó y se extinguió por completo.

Tristemente, la tercera vela habló:

– «Yo soy amor, y no tengo la fuerza para permanecer encendida por más tiempo. La gente me pone a un lado y no entiende mi importancia. A veces incluso se olvidan de amar a los que están más cerca de ellas».

Y como no podía esperar más, la llama del amor se extinguió por completo.

De repente, ingresó un joven y al ver las tres velas apagadas y dijo:

– «Pero, ¿qué es esto? Deberían estar encendidas hasta el final».

Entonces, la cuarta vela habló:

– «No tengas miedo: mientras yo tenga fuego, podremos encender las demás velas. ¡YO SOY LA ESPERANZA!»

El joven, con los ojos brillantes, agarró la vela que todavía ardía… y encendió a las demás.

La esperanza es lo último que se pierde

Una historia que enseña que al perder la esperanza se pierde mucho. Al perder la fe se pierde todo. Por eso que la fe es la certeza de que algo ya se está produciendo por inspiración divina mediante la acción propia. Así que nunca hay que apagar las velas. Jamás.

Vía: ectvplaymag.com