Emociones en el trabajo y todo lo que se debe saber

Indistintamente del autocontrol demostrado por una persona, nunca estará al margen de experimentar álgidas emociones en su trabajo. A resumidas cuentas, no es un objeto, como cualquier artículo de oficina; sino un conjunto de emociones y creencias que en ciertas oportunidades puede vivir al límite una situación laboral.

Aunque históricamente se ha subestimado la relevancia del clima laboral, en los últimos tiempos las investigaciones sobre este tema destacan que los estados de ánimo deben ser considerados como un instrumento positivo en el entorno laboral. Variables como el rendimiento pueden verse afectadas.

Así es expresado en el portal de emprendimiento escuelamanagement.eu; que ofrece una serie de claves para desarrollar una adecuada inteligencia emocional en la oficina, controlando impulsos negativos y aprovechando los positivos.

Impacto de las emociones

Alegría, compasión, miedo, ira, decepción… Los estados de ánimo que puede sufrir una persona son muy variados y su expresión, según la investigación The Emerging Role of Emotions in Work Life: An Introduction,de Cynthia D. Fischer y Neal M. Ashkanasy, se expande en cinco niveles:

  • Dentro de la persona.
  • Como individuo.
  • Entre dos sujetos.
  • A nivel grupal.
  • En el ámbito organizacional.

¿Cómo gestionar las emociones?

Así, Neal M. Ashkanasy y Catherine S. Daus, en Emotion in the Workplace: The New Challenge for Managers, recomiendan a los altos cargos y líderes cinco pautas para desarrollar y mantener un clima emocionalmente positivo en el lugar de trabajo:

  1. En lugar de ver las empresas como espacios puramente racionales, los gerentes deben evaluar el impacto emocional del trabajo y estructurar la asignación de puestos teniendo en cuenta la inteligencia emocional de cada profesional.
  2. Los trabajadores no pueden comportarse como robots en la compañía; crean relaciones e interaccionan, por lo que es esencial que los directivos creen ambientes positivos y emocionalmente estables.
  3. Para potenciar los estados de ánimo positivos de la plantilla, la organización debe ofrecer un adecuado sistema de recompensas y compensación que permita a los empleados sentirse realizados y satisfechos.
  4. Los procesos de selección de nuevos trabajadores deben tener en cuenta la inteligencia emocional de los candidatos y analizar cómo encajará su personalidad dentro de la organización.
  5. La inteligencia emocional es un aspecto que puede entrenarse, por lo que los ejecutivos y responsables de Recursos Humanos deben poner en marcha iniciativas que permitan el desarrollo de una mejor gestión de los sentimientos.

 

Vía: escuelamanagement.eu