ÚTIL… ¿Escuchaste hablar de un presupuesto para tu tiempo?

El tiempo parece infinito, aunque para nosotros no lo es… Un día más, es un día menos, ¿cierto? Si partimos de esa afirmación, podríamos entender que no siempre tendremos la posibilidad de concretar nuestras ideas. El hoy cuenta, vaya que sí… ¿Qué tal su comenzamos a contrastar nuestras ideas con la variable “tiempo”? ¿Alguna vez te preguntaste de dónde va a salir el tiempo para materializar todo eso que se cruza por tu mente?

Cuando nos mentalizamos en comprar un objeto, de algún lado debemos sacar el dinero. ¿Cómo funciona cuando tenemos un objetivo? Pues muy fácil, de algún lado tiene que salir el tiempo. De esto se reflexionó en una lectura del portal tecnicasdeorganizacion.com, donde se aborda de manera audaz el desarrollo de un “presupuesto de tiempo”. Sí, tal como lo leyó.

Supongamos que se cuenta con una semana por delante y se dispone de X ingresos y de Y gastos. El ahorro es el tiempo que no gastes. Y si gastas más tiempo del que dispones tendrás deudas la semana que viene. Parece absurdo, ¿no? Ahora veremos conclusiones tontas de algo absurdo.

Primera clave: Para hacerte rico, tienes que ahorrar

La primera máxima para nuestra comprensión es que todo rico comparte una característica: gasta menos de lo que gana y por esa razón puede comprar lo que desea. Este principio lo tenemos que aplicar de igual manera, con nuestro tiempo. Para darle uso al tiempo en el logro de los objetivos, es necesario contar con tiempo libre en tu agenda.

En la práctica esto se puede comprender como tener comprometido menos tiempo del que se dispone: 24 horas por 7 días. A partir de ahí, cuanto más grande sea el margen que consigas entre tus ingresos (X) y tus gastos (Y), más tiempo tendrás disponible para destinarlo en lo que deseas.

Segunda clave: Detectar la fuga de tiempo

Si tus horarios son fijos, entonces para ahorrar tiempo deberás reducir tus gastos. El humano civilizado necesita pagar comida, luz y agua. En el caso del tiempo, se invierte en dormir, en tareas del hogar, higiene persona, entre otros.

Con esto podemos entender que algunos gastos no se pueden negociar, hay que hacerlos porque sí. Pero hay una infinidad de etcéteras en nuestra rutina que pueden ser considerados como un desperdicio del tiempo… ¿o no? Esto va desde caminar hasta el trabajo para no gastar en transporte público, hasta la dilatada revisión consciente de las redes sociales.

Cuando ahorras tiempo al día, fácilmente puedes hacer una proyección semanal. Cinco minutos ahorrados hoy, se convertirán en media hora para el fin de semana. ¿Qué harás con esa media hora? De momento no lo sabemos, pero queremos esa media hora.

Tercera clave: Vamos a invertir ese tiempo

Haz una revisión de tus rutinas. Por lo general, desarrollamos tareas de una manera poco eficiente, abonando en la productividad. Cuando no nos permitimos corregir la rutina, nos convertimos en improductivos.

¿Ejemplo? Coloca las llaves de casa en un lugar destinado para ello. Asegúrate de tener ordenados los enseres y la ropa, incluso planchada, para no desperdiciar tiempo en búsquedas o arreglos que pudieron ser anticipados y que te restan minutos de tu cotidianidad.

La verdad es que perdemos una gran cantidad de tiempo a diario por no tener nuestras cosas en orden.

Cuarta clave: Cambiar de mentalidad

¿Podemos relacionar el alquiler de un inmueble, así como la compra de uno; con la solución momentánea o definitiva de un problema? Lo cierto es que sí y resulta apremiante saber si, indistintamente de las circunstancias, este problema que nos aqueja será temporal o indeterminado.

¿Cuántas veces más me voy a enfrentar a este problema? No siempre es fácil preverlo, pero cuando preveas que la situación puede repetirse no intentes resolver la situación, intenta eliminar el problema.

Un problema recurrente es como un alquiler, cada semana te cuesta un par de horas. Un problema eliminado requiere un esfuerzo puntual y no más.

Concluyendo

Si bien es cierto que el tiempo no es algo que podamos acumular al final de la semana, podemos emplearlo en lo que queremos o adelantar ciertas tareas que nos mantendrían ocupados la semana siguiente. ¿Aprendiste algo?

Vía: tecnicasdeorganizacion.com